El sentido de la Vida
¡Hola!
¿¡Cómo estás!?
Yo feliz de conectar con vos una vez más!
Gracias por leer y hacer esto posible.
Reflexionaba sobre los ciclos y etapas de la vida…Siempre terminando alguna y volviendo a empezar otra.
Escuchaste alguna vez mencionar, o leíste sobre Crisis de Sentido?
Algunos la viven a los 40, otros alrededor de los 50, otros dejan este plano casi sin percibirla…
Vivimos cada momento con diferente intensidad y con distintas maneras de ver. Todo cambia todo el tiempo, nosotros también.
A veces nos tocan etapas de crisis, de levantamos casi sin ganas…sin propósito.
Otras andamos felices y vivimos simple. Qué maravilloso es poder ir transitando la vida con liviandad y gratitud!
Me ha pasado y aún me pasa con frecuencia, de no vivir “liviana”… De vivir con urgencias y en tono grave el día a día.
La historia que vivimos, y la “ que nos contamos” sobre lo vivido, van moldeando nuestros “pesos”. Hacen más liviana o pesada nuestra experiencia.
También podemos entrenar esa habilidad! Aprender a vivir.
La habilidad de dar a cada situación la óptima atención. Ni más, ni menos. Alivianar cargas. Dejar de correr y acelerar.
Quienes nos hemos sobreadaptado a circunstancias muy dolorosas y tremendamente tristes durante toda nuestra vida, solemos “naturalizar” vivir exhaustos, agotados, al límite, siempre alertas…siempre haciendo. Que a nosotros nos resulte natural no quiere decir que lo sea.
Aprender a solo ser y por ser a valer es vital.
Solíamos pensar que debíamos “descubrir” el sentido de nuestras vidas.
Hoy me alineo a la idea de que damos sentido a nuestra vida día a día.
Lo construimos.
Podemos recuperar la capacidad de construir sentido y generar nuevos propósitos cuando se terminen “los motivos de vivir alertas”.


Creeme que no nos es fácil. Lo fácil para quienes estamos en este grupo, es acudir al rescate y “salvar” a todo ser humano cercano y querido.
A veces, priorizándolos y dejando de observarnos.
El riesgo es no escuchar nuestras necesidades. Desconocer lo que nos hace bien y nos gusta. No escuchar nuestro cuerpo y hasta, a veces, maltratarlo sin atender lo que comemos, lo que leemos, escuchamos, etc. El riesgo es no rescatarnos.
¡Siempre estamos a tiempo de volver a empezar! Siempre.
Siempre podemos dar un nuevo sentido a nuestras mañanas. No necesita ser una misión mundial…ni de grandeza elocuente. Necesita ser nuestro.
Hagamos del día de hoy un día de revisión:
¿Qué de nuestra vida nos gusta y qué no? ¿Qué podemos cambiar? ¿Qué manera de ser nos haría vivir más plenos? ¿Qué necesito aprender para transformarme en esa persona que quiero ser? ¿Qué nuevo sentido construiré para mis días?
Puedo acompañarte en ese proceso.
Puedo compartirte muchísimo más sobre cómo es para mí.
Te espero. Contactame al 362-4018686
Te abrazo,
Ro
























